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Feldenkrais, mindfulness y meditación: ¿en qué se diferencian?

18 oct
4 min de lectura

Actualizado: hace 3 horas


Termina la clase. Te incorporas despacio y notas algo distinto al caminar. Quizá tus hombros se mueven con más libertad, respiras sin tanto esfuerzo o percibes mejor el contacto de tus pies con el suelo.


Has dedicado un tiempo a prestar atención a tus sensaciones. Puede que también te sientas tranquila. Entonces aparece una pregunta: ¿esto es meditación? ¿Es una forma de mindfulness?


Feldenkrais comparte con estas prácticas la atención a la experiencia. Su propuesta tiene, además, un punto de partida concreto: aprender a través del movimiento.


¿Mindfulness y meditación significan lo mismo?


La meditación reúne prácticas diversas. Algunas proponen atender a la respiración, a un sonido o a las sensaciones; otras invitan a observar lo que aparece en la experiencia.


Mindfulness suele traducirse como atención plena: prestar atención al momento presente con una actitud abierta y sin juzgar. Puede cultivarse mediante la meditación y también durante actividades cotidianas.


Por eso, meditar no exige siempre permanecer inmóvil, ni practicar mindfulness consiste en dejar la mente en blanco.


¿Qué propone el Método Feldenkrais?


Feldenkrais es un método de educación somática que utiliza el movimiento y la atención para explorar cómo actuamos y descubrir nuevas posibilidades.


En una clase puedes investigar una acción mediante variaciones: cambiar su dirección, reducir su amplitud, probar otra relación entre sus partes o imaginar el movimiento antes de realizarlo.


La secuencia te invita a reconocer diferencias y aprender de ellas. ¿Qué resulta más sencillo? ¿Cuándo aparece un esfuerzo que no necesitas? ¿Qué otras partes de ti podrían participar?


El movimiento ofrece una experiencia concreta sobre la que investigar.


Un viaje sensorial para descubrir nuevas posibilidades


Una clase de Feldenkrais puede vivirse como un viaje sensorial. El movimiento, las pausas y las preguntas van revelando detalles que habitualmente pasan inadvertidos: cómo respiras, dónde haces esfuerzo o cómo participan distintas partes de ti en una misma acción.


Esas sensaciones se convierten en información para aprender. Al explorar y comparar, puedes reconocer patrones habituales y descubrir alternativas que resulten más cómodas y fluidas.


Así podemos ir transformando hábitos de movimiento: mediante experiencias que amplían nuestras posibilidades y nos permiten encontrar otras maneras de actuar.


El viaje continúa después de la clase, cuando te levantas, caminas o alcanzas algo y descubres cómo llevar ese aprendizaje a tu vida.


Un ejemplo: girarte para mirar atrás


Imagina que quieres mirar algo que está detrás de ti. Giras la cabeza y notas que llegas hasta cierto punto. ¿Cómo has realizado ese movimiento? ¿Qué partes de ti han participado?


En una clase de Feldenkrais podríamos explorar distintas posibilidades: iniciar el giro con la mirada, percibir el recorrido del hombro o descubrir cómo acompañan el movimiento las costillas y la pelvis.


Después introduciríamos otras variaciones: mover los ojos manteniendo la cabeza quieta, girar suavemente la cabeza mientras la mirada permanece hacia delante o explorar cómo cambia la experiencia cuando ojos y cabeza se orientan en direcciones diferentes.


Estas propuestas se presentan progresivamente, con indicaciones, pausas y tiempo para percibir detalles. No se trata de hacer todas las combinaciones ni de llegar más lejos, sino de descubrir qué cambia entre una opción y otra.


Quizá reconoces que contienes la respiración, aprietas la mandíbula o intentas resolver con el cuello una acción en la que podrían participar otras partes de ti.


La atención permite percibir esos hábitos; las variaciones ofrecen oportunidades para aprender y cambiar. Vas ampliando tus recursos para encontrar un giro más cómodo, coordinado y disponible cuando lo necesitas.


En mi serie de vídeos de Instagram sobre cómo sentarte con más libertad y menos dolor puedes ver algunas de estas exploraciones: la participación de los ojos, la cabeza, los hombros y la pelvis en el giro.





¿Feldenkrais es una meditación en movimiento?


Puede sentirse así para algunas personas. El ritmo pausado y la atención a las sensaciones pueden dar a la experiencia una cualidad meditativa.


Sin embargo, esa expresión cuenta solo una parte de la propuesta. En Feldenkrais hay una exploración organizada del movimiento, de los hábitos y de las relaciones que intervienen en una acción.


Una clase puede desarrollar una pregunta relacionada con girarte, alcanzar algo, levantarte o mantener el equilibrio. Lo que descubres puede acompañarte después en esas actividades.


¿El objetivo es relajarse?


La calma puede formar parte de la experiencia, pero el aprendizaje va más allá.


Puedes terminar una clase con una percepción más clara de cómo te mueves, descubrir una coordinación diferente o reconocer un esfuerzo que antes pasaba inadvertido.


También hay espacio para la curiosidad, la sorpresa y el juego. A veces una propuesta pequeña abre una posibilidad que no habías considerado.


La pregunta no es únicamente cómo te sientes mientras practicas, sino qué recursos encuentras para lo que quieres hacer en tu vida.


¿Por qué importan tanto las diferencias?


Si siempre realizas una acción de la misma manera, puede resultar difícil reconocer que existen alternativas.


En Feldenkrais probamos variaciones para hacer perceptibles esas diferencias. Comparar dos maneras de moverte te permite descubrir qué cambia y qué opción te resulta más adecuada en ese momento.


Es como ampliar tu vocabulario: disponer de más palabras te permite expresarte con mayor precisión. Disponer de más recursos de movimiento puede ayudarte a responder de maneras diferentes a una misma situación.


La práctica continuada ofrece nuevas ocasiones para explorar, reconocer hábitos y relacionar lo aprendido con tus actividades.


¿Necesito saber meditar para hacer Feldenkrais?


No necesitas experiencia previa en meditación ni una capacidad especial de concentración.

En mis clases te acompaño con indicaciones concretas: observar una sensación, probar un movimiento pequeño, descansar y comparar. Si te distraes, puedes volver a la propuesta sin exigirte una atención perfecta.


Tampoco necesitas flexibilidad. Adaptamos la exploración a tus posibilidades y buscamos un recorrido cómodo, sin forzar.


¿Cómo puedes conocerlo por ti misma?


Comprender las diferencias ayuda, pero la experiencia permite descubrir qué significa este aprendizaje para ti.


Soy Aimará Osío, profesional del Método Feldenkrais. En mis clases te guío para explorar con atención, reconocer tus respuestas y encontrar posibilidades que puedas llevar a tu vida cotidiana.

Puedes empezar con una clase grupal online o consultar por una sesión individual, presencial en Madrid o Barcelona, u online.



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